El amor por los animales y la pasión de su abuelo por el mundo hípico lo acercaron al deporte ecuestre en el 75. Hoy, 34 años después, Ricardo Villa contagia a muchos con un deporte de equinos, los entrena con intensa disciplina para llevarlos a la cima de los podios nacionales y, mientras tanto, saltó a la segunda ronda de los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro con cero faltas y se convirtió en el número uno del Campeonato Colombiano del 2008.
Mientras CAPITALClub hacía unas preguntas al jinete, él recordaba con gran nostalgia su historia hípica, desde su inicio en La Tranquera como alumno de Henry Landínez y Guillermo Squella, hasta sus primeros días como entrenador en el Country Club de Bogotá entrenando a María Esguerra y a Jorge Ernesto García, sus primeros alumnos.
Una entrevista exclusiva con uno de los jinetes más queridos y admirados entre los hípicos.
¿Qué tipo de jinete es?
Natural, pero estudioso del método clásico. Ganador, pero no a pesar del caballo. Trabajador y de mente abierta. Aprendo mucho de mis caballos, no trato de someterlos.
¿Qué objetivos tiene como jinete?
El próximo Campeonato Mundial que es en Kentucky en el 2010. Este año voy a saltar dos meses en Estados Unidos para ver cómo anda todo. Y, en el 2012, es la Olimpiada de Londres en la que anhelo competir.
¿Cómo llega al punto exacto de armonía con su caballo?
Trabajando, sabiendo qué debe hacer y qué le gusta hacer.
¿Qué porcentaje de un triunfo le atribuye al caballo y qué porcentaje a usted?
Es un trabajo en equipo. Hoy en día, la competencia es muy fuerte y los profesionales mejores, pero, cuanto mejor sea el caballo que montes, mayores son las opciones de ganar.
¿Qué es lo más fácil y lo más difícil de su profesión?
Fácil no hay nada, hay cosas muy agradables: estar al aire libre, trabajar con gente joven, descubrir un jinete talentoso o trabajar un caballo con potencial. Difíciles, muchas otras cosas. Este es un deporte costoso, los caballos son atletas de alto rendimiento y hay que ofrecerles lo mejor. La Federación, en cabeza de su presidente, César Camargo, ha hecho un esfuerzo muy grande por conseguir patrocinadores y mejorar los premios. Creo que el estímulo genera competencia y desarrollo.
¿Tiene algún agüero a la hora de salir a competir?
No. La competencia es un día de trabajo; si se han hecho bien las cosas, todo debe funcionar. Sin embargo, creo importante tener un equipo profesional alrededor: palafrenero, jinete, entrenador, entre otros.
¿Cuál ha sido su caballo estrella y por qué?
En los últimos años he tenido la suerte de montar muy buenos caballos: ‘Despistado’, ‘Antique’, ‘Café de Colombia’, ‘Condorito’ y ‘Calico Z’, pero creo que el mejor es el que monto ahora, ‘VDL Bubalu’; un caballo reproductor con un pedigree increíble, hijo del anterior campeón olímpico y primo del actual.
¿Montar o entrenar?
Montar ha sido un reto grande y una labor de años de paciencia y dedicación. Cada triunfo me llena. Entrenar es diferente, cada jinete es un mundo con sus propios sueños y verlos alcanzar esos sueños también me llena.
De no ser jinete, ¿qué sería?
Sin duda me dedicaría a otro deporte, probablemente sería golfista.
¿Mano dura o corazón grande a la hora de entrenar a un caballo?
Mano suave y corazón grande.
¿Cuál ha sido la victoria más anhelada?
El Campeonato Colombiano de Salto del 2008.
¿Y el rival más duro?
Todos son duros, tal vez Rodrigo Díaz que lleva seis campeonatos, y ¡no se cansa!
¿A qué jinete admira en este deporte?
Hay varios. Aquí en Colombia hay mucho talento: Juan Clavijo, Mauricio y Gonzalo Guevara, Carlos Ramírez y Carlos López, Rodrigo Díaz, Juan Manuel Gallego, Julio Romero, Ilan Bluman y Rubén Arroyave, entre otros. Internacionalmente, el canadiense Ian Miller me parece un ejemplo digno por seguir, pero también me gustan Ludger Beerbaum, Jhon Withaker y Rodrigo Pessoa. El circuito internacional está lleno de estrellas.
¿Qué caracteriza al jinete colombiano?
El jinete colombiano es guerrero, aprende mirando y experimentando ante la falta de competencia internacional. Al jinete colombiano nada le parece imposible.
¿Por quién apostaría todo?
Por mi familia.
Por último, ¿qué lo inspira diariamente en su búsqueda por ser el mejor?
Me inspira ver al héroe que hay detrás de cada deportista colombiano. Honrar a los que me han enseñado, a los que han hecho un esfuerzo por mí. Ser un ejemplo para los más jóvenes, para los que vienen, eso me inspira para ser el mejor.